dimanche 4 mai 2014

Mi primer día de la madre


Primer domingo de mayo, día de la madre. En mi opnión, y desde mi reciente maternidad, con un solo día no basta. Una es madre los 365 días del año.

Son las 7 de la ma
ñana. Mi primer reflejo es mirar la cuna que tengo pegada al lado de la cama. Duerme, pero se agita. Quizás sea un gas, tendrá una pesadilla, o lo más probable después de haber dormido 8 horas seguidas, tiene hambre. Me reincorporo en la cama, papá duerme profundamente. Cojo uno de los 2 biberones que me preparó ayer por la noche. Al agitarlo, mi gusanito se despierta. Conoce ese ruido perfectamente y sabe que es la hora de comer, así que abre los ojos como platos, me sonríe y pega un "gritito". Lo cojo y se mueve como un loco, ¡está muerto de hambre! Al acercarle el biberón lo intenta coger con las manos y empieza a tragar como un pato haciendo ruidos extraños. A veces tengo la sensación de que se atora, pero el muy cabezota llora si le dejas respirar para que no se atragante. Mientras le doy el bibi medio zombi, él observa todo lo que le rodea en la habitación. Eso sí, echa una miradita de vez en cuando para asegurarse de que no me he ido y que continuo ahí, como si una fuerza invisible fuera quien lo está sosteniendo, una fuerza invisible capaz de soportar 7 kg de dulce, dulce azúcar. Al terminar, ya tranquilo con el estómago lleno, lo recuesto sobre mi pecho. Me he dado cuenta que desde hace varias semanas intenta separar su cuerpo del mio haciendo fuerza con los bracitos y echando hacia atrás la cabeza. Para mi, es la hora de que eche los gases, para él... es la hora de entrenar. Estoy orgullosa. Para los demás puede ser una tontería, "todos los bebés lo hacen", pero "todos los bebés" no son mi pequeño. Lo llevo al baño, al cambiador. Él empieza a jugar con sus pies y no me deja quitarle el pijama. Balbucea, se come las manos, se ríe, grita. Al final consigo cambiarle el pañal "sin sobresaltos" ni pipí por el suelo, ni sobre mi y mucho menos sobre él. Jugamos un poco con mi pelo y lo llevo a la habitación. Es la hora de su siesta hasta el próximo bibi. Al dejarlo en su cama, me mira y se echa a reír. Le doy a Sophie, su jirafita y compañera. Se queda medio dormido y yo desde mi cama no le quito ojo. Al final, me quedo durmiendo con el sonido que hace al chupar el "pepe", que para mi, sin duda, es el sonido más dulce (junto con el de su risa) que he escuchado nunca.

As
í de "duro" es ser madre, un regalo que se disfruta todos los días más que cualquier celebración puntual en el calendario. Feliz día chicas!

0 comentarios:

Enregistrer un commentaire

 
Copyright 2009 .. Powered by Blogger
Blogger Templates created by Deluxe Templates
Wordpress by Wpthemescreator
Blogger Showcase